lunes, 21 de septiembre de 2009

Había una Vez

No existen puteadas para describirlos...
(... sí que las hay, sólo que nunca las has aprendido :P)

Pasaré a relatar los meros hechos (no objetivos, por cierto).

Eso sí, advierto: la cerveza me vuelve repetitiva (el que avisa no es traidor).



Había una vez una ciudad de ovejas y bueyes donde el único transporte público era una garcha. Pero, como reza el proverbio monkyaislandiano,
"cuando sólo hay un candidato, sólo hay una elección"...

Un buen día los garcas hijos de re mil puta dueños de la empresa comenzaron a perfeccionarse en sus métodos de coito anal a las ovejunas humanidades que día a día se la aguantaban de parados, por la oreja, y también en posición tradicional.

Inventaron así la excusa de la tarjeta magnética.
Aumentaron el precio del viaje en un 187,5%,
pusieron máquinas en cada batata móvil que se rompieron a los tres lomos de burro,

e instaron a toda la población usuaria, supuesta beneficiaria de un servicio a hacer cola durante dos meses en una única oficina plantada en la loma del orto para obtener una mierda de tarjeta perfectamente vendible en cualquier kiosco.

Si hasta acá era demasiado, pues no.
La cola, por supuesto, a la intemperie de estos días de frío y lluvia, con un mínimo de una hora.
La oficina, una ventana abierta con reja.
La carga de la tarjeta, en efectivo y luego de la cola... ¡qué pensaban!


Tan bien la hicieron que las ovejunas humanidades cumplieron al pie de la letra con todo lo estipulado.
Felices algunos, exhibían la tarjeta como símbolo de la (pos)modernidad, del buen servicio, de la pertenencia a un mundo que ha sabido venderse como in.
Resignados otros, buscaban el tarro de vaselina, para que duela menos.

Todos, a su debido turno y según la fila, abajo los lienzos y pelando.

Los garcas, felices en su cero, comieron perdices y la torta se repartieron.

7 comentarios:

LAU dijo...

y bue...todos contra la pared...relájate y goza, suaaaaave jejeje

triste pero real la historieta...en estos dias me toca a mi...

Pablo dijo...

jajaja....

y hasta mañana nene!


muy buen cuento para antes de dormir

Desmadeja dijo...

Gracias chicos por pasar! besos

Alberto dijo...

Todo parece a proposito. Te obligan a hacer cola, la cola por supuesto a la intemperie y terminan haciendote la cola, muy duro todo, para ser tan real.

Desmadeja dijo...

Gracias Alberto por tu comentario! ... parece un cuento la realidad, ¿no?
Un saludo.

Vero dijo...

Yo te voy a decir una sola cosa: 6 horas.





Y nada más.Tengo que felicitarte por el post que es excelente.
:)

Desmadeja dijo...

:) gracias!