viernes, 16 de enero de 2009

Crónicas Bolivianas - la última

Pensamos en la cantidad inconmensurable, heterogénena, inabarcable de cosas y cositas y puestos y puestitos encimados, en veredas y calles, a veces sin dejar pasar la luz del sol, y pensamos qué les queda a estas personas si les quitamos este compra-venta-hormiga, esta posibilidad de consumo, este pasaporte a algo parecido a una vida. Y caemos en que les queda más bien, nada. Por eso no me importa si me caminan con 5 pesos, o si pago 7 lo que vale 6 porque no tienen monedas para el vuelto.

Otro aspecto que me llamó mucho la atención: las nenas. Los hombres adultos son demasiado cariñosos con ellas: muy toquetones para mi cultura. Pero para ellos parece normal (o costumbre?) Las propias mamás lo avalan - porque lo ven natural?. Aún así, me choca, y mucho.

Otra cosa digna de mención: la suciedad en que viven. No todos son sucios: vi cholitas juntar papeles, barrer y baldear puestos, veredas y calles. Pero la gran mayoría lo es. Una posible explicación, ensaya Felix, es que en Yacuiba y Pocitos prácticamente nadie tiene cloacas ni agua corriente/potable ni gas. Y entonces recuerdo de la tele y de una revista, dos obituarios de mujeres muertas a los 37 y 38 años, y si bien no conozco la situación, no puedo evitar asociarla...
... Pero no todo está perdido. El diario anuncia que en 2008, se completará una capacitación de 130 docentes bolivianos en Pedagogía Crítica (el coloso Paulo Freire). Vamos EVO!!

Terminamos el día comprando a la señora del puesto de tejidos e hilados, provenientes de La Paz. Volvemos a descansar un rato antes de salir nuevamente. La noche está hermosa, cálida y despejada, y es viernes: los chicos pueblan la calle. Damos unas vueltas por la plaza y nos preguntamos dónde comer. Nos decidimos por un lugarcito tranqui, con unas mesas afuera. En la carta, vino boliviano y algo nos llama la atención: "Pique a lo Macho" y "Chicharrón de pollo" ¿qué es eso? El mocito nos saca la duda: comidas típicas, la primera es de Cochabamba. Pedimos que nada tenga demasiado locoto. A ver, a ver...
Una vez más Bolivia nos descoloca. Empezamos primero por lo más parecido a nuestras costumbres: el chicharrón de pollo. Es pollo frito en chicharrón, acompañado con papas fritas y arroz. Parece que todo es acompañado con papas fritas y arroz. Es de muerte, riquísimo, excelente. Nunca comí antes pollo frito y, literalmente, me chupé los dedos.
Y ahora ... Pique a lo Macho.
En honor a su nombre, es un revuelto de carne a la sartén con cebolla, algo así como nuestro bife criollo, sólo que cortado en tiritas, con:
huevo duro
aceitunas
morrón
locoto
salchichas
tiras de queso de cabra
chorros de (demasiada) mayonesa
ketchup
mostaza

UN ASCO.

Pero nos tocan el honor (el estómago). Entre los dos nos comemos todo el chicharrón de pollo y lo que podemos del menjunje. Nos sentimos unos Anthony Bourdain; jodemos con eso.
En la mesa de al lado, los chicos hacen la previa. Me da gusto escucharlos hablar de política, aunque no alcance a captar bien la conversación animada.

De vuelta, el perrito no para de ladrar. Felix lo conmina al silencio y se potencia. Esta noche es muy ruidosa y nuestra cama con colchón de cartón al lado del ventanal. Conciliar el sueño está costando ... El cuadro cierra con un borracho desquiciado cantando desaforadamente a la enésima hora.

Sábado 19

Amanecemos tempranito porque a las nueve y media tenemos el colectivo de regreso. ¿Quieren desayunar API? ¿Qué es eso? ¿Es boliviano? ¡Yo quiero! Recién a las siete lo empiezan a preparar. Hacemos tiempo, damos las últimas vueltas por Yacuiba. La calle está muerta y el contraste con el hormiguero del resto del día, es poderoso. Una cholita barre la vereda. Apenas dos o tres puestitos comienzan a instalarse.
Nuestro destino: El Mercado Central, una galería a media cuadra: hay que meterse en un pasillo, medio perderse en el corazón de la manzana. Me hace acordar a las películas: esos lugares perdidos en el caos urbano. No hay casi nadie y está buenísimo conocerlo así. Entramos y en seguida vemos un sector comedor-desayunador. Son sectores divididos por medianeras no muy altas y llenas de azulejos, todo bajo un tinglado alto. Casa sectorcito tiene una pileta, una cocina y una mesa; en cada uno, una mujer cocina desayunos. Más allá, los comedores, donde ya crepita un pechito de lechón - los bolivianos comen (y toman) en cantidades industriales las veinticuatro horas.
Entramos en el desayunador de Doña Julia, somos los primeros clientes. Tiene las ollas humeando, recién puso a freír los primeros pastelitos de queso. Té, café mate cocido... pedimos Api. Con ese nombre, más quiero probarlo, qué intriga. Se trata de un maíz rojo, el grano se muele y se pone a hervir con azúcar a gusto. El resultado es una bebida densa, recién sacada de la olla, color bordó. Tibia primero, el último trago te calienta el garguero, dejando un calorcito lindo, reconfortante. ¡Esto es Anthony Bourdain!

Damos una última vuelta por el mercado, inmenso, lleno de carnicerías, verdulerías, venta de granos sueltos y hojas de coca, despensas. A esta hora casi todo duerme velado por plásticos y hules.
En la frontera Pocitos, últimas compras: hojas de coca - que me supieron afanar en el colectivo luego - en el contexto de la feria del fin de semana: se llenan las calles de (más) puestos, que a estas horas están siendo armados.
A último momento me acuerdo que no junté tierra. Voy corriendo a la ribera y me traigo tierra roja. La última boludez: persecuta total, flashera, más el acelere porque estamos justos de tiempo, atino a decirle al poli que cela la entrada a Aduana: "¡es tierra! ¡es tierra!", mientras el tipo me mira pensando- Imbécil - y reitera que sólo quiere mi documento. (....)

Dejamos Bolivia corriendo el colectivo que se nos
va, previa demora en la Aduana porque tenemos terrible cola, y te controlan absolutamente todo.

2 comentarios:

Vero dijo...

No sabía quien era Anthony Bourdain y tuve que buscarlo, daba bastante para delirar con eso!
Saludos!

ladesmadeja dijo...

Anthony Bourdain es un capo,
fijate si siguen dando su serie en Discovery Travel & Living - lo perdí.

Besos!!